Portada de la edición 34 de Indeva Letter: El ego como adversario

Edición 34Criterio

El ego como adversario

El ego no siempre se infla: a veces se achica. En los dos casos te aleja de la verdad

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Al empezar 2026 anoté en mi journal una definición corta: el ego es actuar pensando que uno es muy importante.

Después hice una lista de cómo se ve eso en la práctica. Discutir con alguien porque creés que tenés la razón. Negarte a una verdad porque no es tu punto. Ofenderte porque algo no te salió.

Ninguna de esas cosas parece grave cuando pasa. Todas cuestan caro con el tiempo.

El adversario no está afuera

Esa entrada salió de una lectura. Ese mismo día había terminado un libro de Yehuda Berg, y de todo el libro me quedé con una idea: el adversario más difícil no está afuera. Es tu propio ego.

La idea cambia dónde buscás el problema. Cuando algo sale mal, la reacción natural es mirar al cliente, al mercado o al competidor. A veces el problema es otro: que no querés aceptar lo que te están diciendo.

Cinco momentos en los que aparece

De ese libro anoté una lista de situaciones en las que actúa el ego. La reescribo con mis palabras:

  • Te va bien y te volvés vanidoso.
  • Tenés una oportunidad y no te sentís suficiente para aprovecharla.
  • Ayudás a alguien y necesitás que todos lo sepan.
  • Alguien defiende una creencia contraria a la tuya y discutís para ganar, no para entender.
  • Alguien te dice la verdad y la rechazás.

El segundo punto es el menos obvio. Solemos asociar el ego con la soberbia. Pero el que no se anima a presentar una propuesta porque siente que todavía no está a la altura también está pensando demasiado en sí mismo. Está cuidando su imagen en lugar de servir al otro.

Separar la persona del ego

En la misma entrada escribí cuál me parece el primer paso: entender que esos pensamientos no sos vos. Son el ego. Hacer una división entre tu persona y lo que el ego te dice en ese momento.

Suena abstracto, pero en el trabajo es concreto. Si un cliente marca un error en algo que entregamos, hay dos respuestas posibles. Una viene del ego: defender lo que se hizo. La otra viene de la persona: entender qué falló y corregirlo. La diferencia se juega en los primeros segundos.

También anoté otra frase que me ordena: cuando alguien te alaba, está alabando tu ego. No significa rechazar un reconocimiento. Significa no construir encima de él.

Lo que hago cuando aparece

El libro propone salidas simples, y difíciles: admitir tus faltas, mostrar tus errores, recibir el golpe inicial y tragarte el orgullo. Y una más: antes de mostrar tu grandeza, tu paciencia va a ser puesta a prueba.

En mi lista de conceptos de negocio tengo una regla que va en la misma línea: ser humilde. Todos vamos a morir, y a nadie le cae bien un soberbio.

Hay un costado más práctico todavía. Napoleon Hill, en Más vivo que el diablo, lo dice en una línea: "No es lo mismo el fracaso que una derrota temporal". El ego es el que borra esa diferencia. Una propuesta rechazada es una derrota temporal. El ego la convierte en un fracaso personal, y ahí dejás de intentarlo.

En una empresa industrial

Una empresa con décadas de trayectoria tiene motivos para estar orgullosa. Ese orgullo vale. El riesgo aparece cuando se vuelve una razón para no escuchar: al comprador que dice que la web no se entiende, al vendedor nuevo que trae una objeción que se repite, al dato que contradice lo que siempre se hizo.

Lo mismo corre para el que asesora. En un diagnóstico, el ego quiere tener razón rápido. El trabajo es entender primero.

El ego de una empresa no se ve en el logo. Se ve en lo que hace cuando alguien le dice algo que no quiere escuchar.

En una frase: el ego no te frena solo cuando te creés más; también cuando te creés menos.

¿Cuál fue la verdad sobre tu empresa que más te costó aceptar?

PD: En la misma lista de conceptos tengo una idea de Epicteto que funciona como antídoto: no te molesta lo que el otro hizo o dijo; te molesta lo que pensás de eso.

Soy , socio fundador de Indeva. Somos consultores de empresas industriales: desarrollamos su estrategia e instalamos su sistema comercial. En Indeva Letter escribo sobre método, industria y la forma de pensar con la que trabajo.

Para llevarse material de trabajo, están los recursos.

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