VolverPortada de la edición 50 de Indeva Letter: Sin conjeturas

Edición 50Criterio

Sin conjeturas

Lo que anoté de Marco Aurelio y de Naval sobre juzgar al otro, y por qué un diagnóstico empieza preguntando

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Las Meditaciones, de Marco Aurelio, tienen cinco estrellas en mi lista, están marcadas como aplicadas a mi vida y como libro para releer. Lo terminé en octubre de 2024.

Mis apuntes están organizados en parte por libros. En el Libro III hay una línea que anoté sin comentario: no hacer conjeturas sobre otras personas; provocan aturdimiento y te alejan de tu guía interior.

Parece una regla personal. También sirve como regla de trabajo.

Qué es una conjetura

Una forma de definirla: una conclusión sobre lo que piensa, quiere o siente otra persona, sin haberle preguntado.

Todos las hacemos. Ejemplos ilustrativos: el cliente que no responde "perdió el interés". El dueño que no tiene web "no entiende lo digital". El competidor que baja el precio "no sabe lo que hace".

Una forma de leer la línea: eso tiene un costo, y el costo es que dejás de ver. Mientras construís la historia de lo que el otro piensa, no estás mirando lo que pasa.

No solo Marco Aurelio

En mis apuntes del Almanaque de Naval Ravikant hay una línea en mayúsculas que va en el mismo sentido: cuanto más juzgues, más te distanciarás.

Y otra de las Meditaciones, del Libro IV, que ya cité en otra edición por su lado práctico: cuánto tiempo libre gana quien no mira lo que hace el vecino.

Las tres dicen algo parecido desde ángulos distintos. Una forma de verlo: juzgar al otro y vigilarlo cuestan atención y distancia, y casi nunca devuelven nada.

Qué cambia en un diagnóstico

Tiene que ver con cómo trabajamos en Indeva: todo empieza con un diagnóstico, una llamada de 45 minutos, sin costo, en la que se pregunta. Lo escribí en otro artículo: cotizar sin diagnosticar es adivinar. Una conjetura es lo mismo, aplicado a una persona: un diagnóstico que nadie verificó.

Tres conjeturas que pueden salir caras en la industria:

  • Sobre el comprador: creer que sabemos qué busca sin habérselo preguntado.
  • Sobre el silencio: creer que un cliente que no responde es un cliente perdido. Ya conté que a veces es una prioridad que cambió por un tiempo.
  • Sobre el dueño de al lado: creer que alguien "no entiende" sin entender primero su empresa.

Las tres se resuelven igual: preguntando, y escuchando antes de concluir.

Estudiar no es vigilar

Podría parecer que choca con otra cosa que escribí: estudiar a la competencia. Pero no es lo mismo. Una forma de distinguirlos: estudiar es buscar el macro de otro, su forma de pensar, para aprender. Vigilar es mirar todos los días qué hace el vecino para compararse, y eso sí es tiempo perdido.

La diferencia está en la pregunta. Estudiar pregunta "qué puedo aprender de esto". Vigilar pregunta "cómo me va a mí en relación con él".

Examinar las cosas como son

Hay una línea de esas Meditaciones que lo resume mejor que yo: no consideres las cosas tal como las juzga el insolente o el ignorante, antes bien examínalas como son en realidad.

Examinarlas como son, y no como supone uno que son.

En una frase: una conjetura sobre el otro es un diagnóstico que nadie verificó.

¿Qué creés que piensa tu mejor cliente de vos, y cuándo fue la última vez que se lo preguntaste?

PD: Otra línea de mis apuntes del Libro IV: "¿Yerra alguien? Yerra consigo mismo."

Soy , socio fundador de Indeva. Somos consultores de empresas industriales: desarrollamos su estrategia e instalamos su sistema comercial. En Indeva Letter escribo sobre método, industria y la forma de pensar con la que trabajo.

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