
Edición 31Criterio
Disciplina por encima del deseo
Al negocio no le importa cómo te sentís, y entender eso cambia la forma de trabajar
Por Fidel Cuozzo
Lo primero que aparece cuando abro mi Dashboard en Notion es un encabezado en rojo: Discipline Over Desire. Disciplina por encima del deseo. Más abajo, sola, la palabra DISCIPLINA.
No es una frase mía. Circula hace años y la elegí como lema. La definición que uso, en cambio, sí la escribí yo, en 2024: "La disciplina está en hacer lo que debes hacer, no lo que querés."
Parece una frase de póster. Llevada al trabajo diario, tiene consecuencias concretas.
Al negocio no le importa cómo te sentís
En agosto de 2026 anoté en mi journal algo que venía pensando. En un negocio, lo importante es mantenerse enfocado en las tareas importantes. En ese momento, para mí, eran tres: la prospección, el marketing y la entrega del servicio.
Y seguí: "Aunque estés cansado, contento, frustrado o cualquier emoción al negocio no le interesa". La conclusión fue moverme a un estado de templanza para poder avanzar, casi como una máquina.
Quien dirige una planta lo sabe mejor que nadie. La línea no pregunta cómo dormiste. El cliente que espera un pedido no sabe si tuviste una mala semana. El trabajo sale o no sale.
Templanza no es apatía
Hay una trampa en esto. Dejar las emociones de lado no es dejar de sentir.
Ese mismo mes escribí sobre dejar las emociones de lado para una vida tranquila, y sobre la diferencia entre ataraxia y apatía. La ataraxia es tranquilidad; la apatía es dejar de sentir y de que te importe.
La disciplina que me interesa es la primera. Sentís el cansancio, la frustración o la euforia, y hacés lo que hay que hacer igual.
¿Qué podés hacer?
En diciembre de 2025 escribí una serie de preguntas cortas. Se te cae un vaso que te mancha la ropa: ¿qué podés hacer? Te cancelan un plan a último momento: ¿qué podés hacer? ¿No se te dan las cosas? Seguir trabajando. Y una línea al final: solo controlo mi mente.
Unos meses después tuve que aplicarlo. Un vuelo cancelado, otro demorado siete horas y un problema con el equipaje. Me hice la misma pregunta: ¿puedo hacer algo al respecto? No. Entonces no era un día perdido. Lo aproveché para leer y aprender.
Epicteto lo dice en el Enquiridión: no pidas que las cosas pasen como querés; queré que pasen como tienen que pasar, y tu vida va a fluir tranquila. La disciplina empieza en esa separación. Lo que controlo, por un lado. Lo que no, por otro. Y toda la energía en lo primero.
Disciplina sin rituales
Hay otra trampa: confundir disciplina con un método. Escribí una vez contra el flow, el monk mode y las sesiones de claridad que se venden como solución. Muchas veces, eso es procrastinar con estilo. La concentración no necesita rituales. La voluntad se entrena como cualquier hábito.
En Estoicismo cotidiano marqué una idea que va en la misma línea: empezá a trabajar, y el resto ocurre como consecuencia.
Entre los libros que tengo pensado escribir hay uno sobre hábitos y disciplina "desde la perspectiva de emprendedor real, no idealizado". Esa es la disciplina que me interesa: la de los días normales, sin épica.
Por qué por encima del deseo
El deseo no es el enemigo. El problema es ponerlo al mando. Si hacés solo lo que tenés ganas, tu empresa depende de tu estado de ánimo, y tu equipo también.
En marzo de 2026 anoté algo que se conecta con esto: mientras menos deseás, más te acercás a la tranquilidad. Desear menos no es resignarse: es dejar de negociar con uno mismo cada mañana qué tarea merece hacerse.
En una frase: la disciplina es hacer lo que tenés que hacer aunque no tengas ganas, sin convertirlo en un drama.
¿Qué tarea importante de tu empresa depende hoy de que alguien tenga ganas de hacerla?
PD: El mismo día que escribí que al negocio no le interesa cómo te sentís, anoté la regla que lo sostiene: "Quedate con aquello que podés controlar y que te da serenidad".