
Edición 66Método
Defender cómo trabajás
Una metodología fija da seguridad al cliente, libertad a quien trabaja y profesionalidad a los dos
Por Fidel Cuozzo
En mayo de 2025, en la época de Main Ads, armé una página de notas con un título en forma de pregunta: ¿cómo mantener clientes?
Una parte salió de un curso. La primera línea decía: fijar una metodología de trabajo, porque aporta seguridad, libertad y profesionalidad. La segunda: defender cómo y por qué trabajás de cierta manera.
Las dos parecen obvias. La segunda no lo es. Cuando el que paga pide cambiar el método, ceder parece buen servicio. Casi nunca lo es.
Seguridad, libertad, profesionalidad
La nota nombra las tres y no aclara para quién es cada una. Una forma de leerlas:
Seguridad, para el cliente. Sabe qué va a pasar, en qué orden y qué se le va a pedir. No tiene que adivinar.
Libertad, para el que trabaja. No hay que renegociar la forma de trabajar en cada reunión. La energía va al trabajo, no a la discusión.
Profesionalidad, para los dos. Un método escrito se puede explicar, revisar y mejorar. Uno que cambia cada semana ni siquiera se puede evaluar.
En Indeva el método tiene un orden que no se negocia: posicionamiento → oferta → identidad visual → web → contenido y video.
Decir qué hacés y qué no
En mis apuntes de SEO hay una lista de errores que aplican a cualquier servicio. Dos de ellos: no especificar qué hacés y qué cosas no hacés, y tomar clientes que no entienden el servicio.
En planta esto se entiende rápido. Un taller que acepta cualquier pedido especial, con cualquier plazo, termina sin capacidad para lo que hace bien. Decir que no a lo que no es tuyo es la forma de cuidar lo que sí.
Pensar antes de actuar
De Tom Mastronardi anoté una idea que está en la base de cualquier método serio: pensar antes de actuar. Y tres preguntas para hacerse antes de trabajar con un cliente: qué creemos que sabemos, qué sabemos que no sabemos y qué es necesario saber.
También, que hay que investigar a tres actores: el cliente, la competencia y la audiencia.
Por eso nuestro trabajo empieza siempre por un diagnóstico: una llamada de 45 minutos, sin costo. Un método se puede defender cuando está apoyado en algo más que una preferencia. Se apoya en haber preguntado primero.
Todo por escrito, todo a la vista
El resto de esa página de 2025 era más práctico:
- Gestionar expectativas: explicarle al cliente cómo vas a trabajar y qué días lo vas a atender.
- Transparencia: mostrarle todo, incluso con un tablero que pueda ver en tiempo real.
- Un correo después de cada reunión, para dejar por escrito todo lo importante.
- Proteger el foco: hasta las 11 no se habla con clientes. Ni correo, ni mensajes, ni nada.
La última parece una regla de productividad. Es otra cosa: defender cómo trabajás también es defender cuándo trabajás.
En una frase: un método que se renegocia en cada reunión deja de ser un método.
¿Qué parte de tu forma de trabajar cediste alguna vez para conformar a un cliente, y cómo terminó?
PD: El correo después de cada reunión parece un trámite. Es lo que evita que dos personas salgan con dos versiones distintas de lo que se acordó.