
Edición 73Criterio
Crecer es aburrido
No hay hack: hay fundamentos ejecutados todos los días, un poco mejor que el día anterior
Por Fidel Cuozzo
En enero de 2026 publiqué un posteo que arrancaba así: dejá de buscar el hack para 2026, no existe.
En ese mismo texto escribí que estamos intoxicados de información.
Lo que escribí después es menos emocionante: crecer un negocio suele ser bastante aburrido.
El atajo tiene dueño
En ese posteo parafraseé a Naval Ravikant: cualquiera que te venda una forma de hacerte rico rápido quiere hacerlo a costa tuya.
No digo que toda herramienta nueva sea humo. Digo que, si algo promete saltear los fundamentos, lo más probable es que el que gane sea el que lo vende.
Tres fundamentos aburridos
En ese posteo nombré tres:
- Oferta. ¿Soluciona un problema real? Siempre hablo de esto.
- Perfil de cliente ideal.
- Volumen de impactos.
Ninguno es nuevo. Ninguno da para un titular. Y muchas veces, cuando una empresa cree que el marketing no funciona, lo que falla es lo de abajo: la arquitectura, no la herramienta.
Lo que propuse fue ejecutarlos de manera extraordinaria todos los días.
En Indeva usamos una versión más extensa, que suma el recorrido del cliente, los canales de adquisición, el cierre de ventas y los números del negocio. Más larga, igual de aburrida.
A la deriva
Hablo con dueños de negocio y responsables de marketing todas las semanas. Y hay un resultado que se repite cuando una empresa no tiene fundamentos claros: picos de atención momentáneos, pero cero crecimiento sostenido. Lo llamé estar a la deriva.
Es una idea que también está en mis notas de Más vivo que el diablo, de Napoleon Hill: el hábito de estar a la deriva y, en contraste, ser definido en todo lo que uno hace y llegar a decisiones definidas.
En una empresa, la deriva se ve así: una campaña porque un competidor hizo una, una red nueva porque está de moda, un cambio de web porque la anterior aburre. Mucho movimiento. Poca dirección.
En ese mismo texto escribí la frase que mejor lo resume: las herramientas cambian constantemente, pero los fundamentos de un negocio sólido permanecen.
La planta ya lo sabe
Un dueño industrial conoce esto mejor que cualquier experto en marketing. En una planta, lo que funciona es aburrido: mantenimiento preventivo, control de calidad, orden, procedimientos que se cumplen igual el lunes que el viernes. Nadie se entusiasma con un plan de mantenimiento. Y es lo que evita que la línea pare.
Lo comercial funciona igual. Una oferta clara, un cliente bien definido, un recorrido que se revisa, un volumen sostenido. No hay que inventar nada. Hay que hacerlo todos los días, y hacerlo mejor que el día anterior.
En mis notas del Almanaque de Naval Ravikant tengo subrayada una idea que va en esta línea: entender las bases y los fundamentos por sobre lo técnico y lo rimbombante.
En una frase: crecer es aburrido porque es repetir lo básico cada día un poco mejor; lo emocionante suele ser lo que te distrae.
¿Qué fundamento de tu empresa dejaste de revisar porque te parecía demasiado básico?
PD: En febrero de 2025, en mis primeros posteos, ya aparecía la misma idea con otras palabras: no se trata de encontrar un truco mágico, sino de mejorar cada día hasta que la estrategia funcione.