Portada de la edición 40 de Indeva Letter: Escribir antes de trabajar

Edición 40Criterio

Escribir antes de trabajar

Por qué la primera tarea de mi día es escribir, y qué tiene que ver eso con dirigir una empresa

Por

El 3 de diciembre de 2024 abrí un journal. La primera entrada decía que quería establecerlo como un hábito: un lugar para poner por escrito mis objetivos, mis metas y lo que quería construir.

En julio de 2026 cambié una sola cosa: empecé a escribir todas las mañanas, antes de trabajar.

Parece un detalle de rutina. Cambia cómo arranca todo lo demás.

Primero escribir, después todo lo demás

El ritual es simple. Me siento y escribo lo que pienso y los objetivos del día.

Lo que noté es que empezar por ahí me permite encadenar el resto de las tareas. Cuando la primera cosa del día ya está hecha, la segunda cuesta menos. Y cuando la primera cosa del día fue pensar qué es importante, la segunda suele ser algo importante.

La alternativa es abrir el correo, los mensajes y las notificaciones. Ahí el día lo decide otro.

Terminar el pensamiento

En una entrada de julio de 2026 me di cuenta de que estoy reflexionando todo el día, de manera automática.

Escribir obliga a terminar un pensamiento. En la cabeza, una idea puede quedar a medias durante semanas. En el papel, o la terminás o descubrís que no estaba terminada.

Del cuaderno al negocio

Con Indeva, el journal dejó de ser solo personal. Empecé a hacer todos los días una sesión corta de ideas, conceptos, estrategia y mejoras, para tener siempre material nuevo.

Ahí también fui dejando los conceptos de negocio que forman parte de mi filosofía. En junio de 2026 armé una lista con más de setenta.

El hábito tiene otro efecto: escribir todos los días me permite mejorar la escritura y acostumbrarme a poner en palabras lo que pienso. Para alguien que tiene que explicarle a un dueño industrial por qué conviene ordenar antes de invertir, eso no es un detalle.

Séneca decía en sus cartas a Lucilio que el discurso del sabio debe ser simple.

Documentar la vida

En una nota de junio de 2026 sobre YouTube escribí que pensaba en el canal como una forma de tener documentada mi vida: aprendizajes, logros, lecciones. Todo.

El journal cumple la misma función, pero sin público. Sirve para algo que la memoria no hace bien: mostrar cómo pensabas antes. Sin un registro, es fácil creer que siempre pensaste como pensás hoy, y perder de vista lo que aprendiste en el medio.

Y tiene un sentido más profundo. En otra entrada de julio de 2026 lo escribí sin vueltas: escribo para vivir acorde a mi filosofía.

Para un dueño industrial

El día de un dueño de fábrica empieza con urgencias. Un pedido demorado, una máquina parada, un cliente que reclama, un proveedor que no entregó.

Escribir antes de abrir el correo es decidir qué es importante antes de que la urgencia lo decida por vos. No hace falta un método sofisticado. Hace falta una hoja y el hábito de llenarla antes que cualquier otra cosa.

Hay un beneficio más. Si querés que tu empresa deje de depender de lo que tenés en la cabeza, el primer paso es el mismo: sacarlo de la cabeza y ponerlo por escrito. Lo que el dueño piensa cada mañana sobre clientes, precios y prioridades es información de la empresa. Mientras no esté escrita, solo existe para él.

En una frase: escribir antes de trabajar es decidir antes de que el día decida por vos.

¿Qué es lo primero que hacés cuando empieza tu día de trabajo?

PD: De las Cartas a Lucilio tengo anotada otra idea de Séneca que va con este hábito: el gusto de aprender para poder enseñar.

Soy , socio fundador de Indeva. Somos consultores de empresas industriales: desarrollamos su estrategia e instalamos su sistema comercial. En Indeva Letter escribo sobre método, industria y la forma de pensar con la que trabajo.

Para llevarse material de trabajo, están los recursos.

La próxima edición, en tu correo

Indeva Letter: método e industria, una idea aplicable cada 15 días. Gratis y con baja cuando quieras.

La suscripción implica aceptar la política de privacidad.