
Edición 43Criterio
El lunes es el mejor día de la semana
Una opinión contraria que escribí en 2024, y la definición de éxito que va con ella
Por Fidel Cuozzo
En agosto de 2024 escribí en mis notas una frase que a mucha gente le suena a provocación: el lunes es el mejor día de la semana.
El argumento era corto. El lunes implica un reto. Lo que hiciste la semana anterior ya forma parte del pasado y no importa. Solo queda arrancar y dar lo máximo.
No es una frase motivacional. Es una forma de ordenar la semana, y también una forma de medir si la vida que estás armando te gusta.
Por qué el lunes
Lo que pasó la semana anterior ya es pasado.
La idea sirve por las dos puntas. Si la semana pasada fue mala, el lunes la cierra: no hay nada que arrastrar. Si fue buena, también: no se vive de una semana buena. El lunes te devuelve a cero en los dos casos, y eso es una ventaja.
El que odia el lunes no odia el día
En la misma nota escribí por qué tanta gente odia los lunes: porque odia su trabajo. Y entonces vive en un bucle constante de insatisfacción. Cinco días de espera, dos de alivio.
El lunes no es el problema. Es el síntoma. Es el día en que se nota, sin anestesia, si lo que hacés te gusta o no.
Un mes antes había armado mi definición de éxito, y una de las líneas era justamente esa: me levanto un lunes y me gusta mi vida.
No habla de cuánto gano ni de a dónde llegué. Habla de cómo se siente el comienzo de la semana.
Otra línea de esa misma definición va en la misma dirección: tener la disponibilidad y la libertad de hacer planes con comodidad. Medido así, el éxito no es una cifra.
El domingo prepara, el lunes ejecuta
La nota tenía una segunda parte, más práctica. El domingo es un día largo, perfecto para preparar la semana con orden. Y el lunes es el inicio de una carrera nueva.
La secuencia importa. Un lunes sin preparar se convierte en un día de ordenar. Un lunes preparado es un día de avanzar.
Mi rutina escrita repite esa lógica a escala diaria: un bloque de planificación a la mañana y dos sesiones de trabajo profundo. El lunes es la versión semanal de ese bloque.
El cronómetro
Hay una trampa en todo esto: es fácil sentir que trabajaste mucho sin haber trabajado tanto.
En julio de 2026 hice una prueba. Dejé el cronómetro corriendo para ver cuánto trabajaba de verdad y cuánto pensaba que trabajaba. Lo anoté así: comparación con la dura realidad.
Esa pregunta encaja bien con el lunes, porque todavía no hay excusas. La semana está entera. Lo que se haga con ella depende casi todo de vos.
En una empresa industrial
En una planta, la semana arranca con un programa de producción. Si está armado antes, el lunes se produce. Si no, el lunes se ordena y la línea espera.
Lo comercial funciona igual. Si el lunes de tu equipo de ventas empieza revisando qué quedó pendiente el viernes y nadie sabe a quién llamar primero, la semana ya arrancó atrasada.
Y hay un indicador que no aparece en ningún tablero: cómo llega tu gente al lunes. Si llega con ganas, algo estás haciendo bien. Si llega como a una condena, el problema no es el día.
En una frase: el éxito es levantarte un lunes y que te guste tu vida.
¿Cómo arranca el lunes en tu empresa: con un plan o con urgencias?
PD: En enero de 2026 anoté otra forma de ver la rutina: no pensar "qué cansancio hacer lo mismo", sino "tengo la posibilidad de vivir haciendo esto".