
Edición 10Criterio
Vamos a ser olvidados
Marco Aurelio, el paso del tiempo y por qué intento vivir conforme a mi filosofía
Por Fidel Cuozzo
Leí las Meditaciones de Marco Aurelio en 2024. Es de los libros que marqué para releer. Hay dos líneas que subrayé y que vuelven seguido:
"Mira detrás de ti el abismo de la eternidad, y delante, otro infinito."
"Ni siquiera vuestro nombre perdurará."
Uno podría leer eso como pesimismo. Yo lo leo al revés.
Si todo se olvida, ¿qué queda?
Marco Aurelio era emperador de Roma. Si alguien tenía motivos para creer que iba a ser recordado, era él. Y aun así se recordaba a sí mismo, todos los días, que la fama es pequeña y que todo lo que veía iba a transformarse y desaparecer.
Si el éxito, el fracaso, la fama y la vergüenza terminan en el mismo lugar, entonces lo único que de verdad está bajo tu control es cómo vivís mientras tanto. No lo que van a decir de vos, sino lo que hacés hoy.
Esa es la idea que más me ordena: vivir conforme a tu filosofía. Si nada de lo externo dura, lo único que vale la pena es que lo que hacés coincida con lo que decís que creés.
El tiempo es lo único tuyo
Séneca lo dice en la primera de sus Cartas a Lucilio: todo lo demás nos es ajeno; solo el tiempo es nuestro.
Y Marco Aurelio, en otra línea que tengo anotada: día a día se va gastando la vida, y nos queda una parte menor de ella.
Pensar en el paso del tiempo no me deprime. Me filtra. Cuando dudo entre dos cosas, me pregunto cuál de las dos me gustaría haber hecho si este fuera uno de mis últimos años de trabajo. La respuesta casi siempre es obvia.
Dejá de discutir cómo debe ser un buen hombre
"Dejá de discutir cómo debe ser un buen hombre y sé uno." Es probablemente la frase de Marco Aurelio que más se cita, y con razón.
Séneca dice algo parecido: la filosofía no consiste en palabras, sino en obras.
Los estoicos resumían todo en cuatro virtudes: dominio de uno mismo, valor, justicia y sabiduría. Cuando terminé Estoicismo cotidiano, anoté para qué me había servido: recordar que tengo que ser justo, hacer lo correcto y ayudar a los demás. No es una lista sofisticada. Es difícil de cumplir.
Qué cambia en el trabajo
No perseguir lo que no dura. Los "me gusta", las impresiones y los seguidores se olvidan en una semana. Un sistema bien instalado en una empresa sigue funcionando años. Prefiero lo segundo.
No mirar al vecino. "Cuánto tiempo libre gana quien no mira lo que hace el vecino", escribió Marco Aurelio. La competencia importa, pero compararse todos los días con lo que hace otro consume la energía que necesitás para hacer lo tuyo.
Coherencia. Una consultora que les dice a sus clientes que necesitan un sistema tiene que tener uno. Una persona que escribe sobre largo plazo no puede tomar decisiones de corto plazo cuando le conviene. Si no hay coherencia, no hay filosofía: hay marketing.
Una revisión al final del día. Séneca y Epicteto proponían revisar el día antes de dormir, con preguntas como estas: ¿qué mal esquivé hoy?, ¿mejoré en algo?, ¿mis acciones fueron justas?, ¿cómo puedo mejorar? Sirven igual para una persona que para una empresa.
Las empresas también se olvidan
Trabajo con empresas industriales con décadas de historia. Saben algo que un emprendimiento de dos años no sabe: la reputación se construye en décadas y se puede perder en muy poco tiempo. Séneca tiene una línea que lo resume: un momento basta para hundir imperios.
Por eso entiendo a los dueños industriales que piensan en qué va a pasar con su empresa cuando ellos ya no estén. Lo que sobrevive no es el nombre. Es la forma de hacer las cosas, si quedó escrita y si la siguen otros.
En una frase: si todo se va a olvidar, lo único que vale la pena es hacer bien lo que tenés enfrente, hoy, conforme a lo que decís que creés.
¿Qué principio tuyo se nota en tu trabajo aunque nunca lo hayas dicho en voz alta?
PD: Memento mori, "recordá que vas a morir", no es una frase para tatuarse. Es el filtro de prioridades más eficiente que conozco.