
Edición 63Método
Delegar responsabilidad, no tareas
Cuándo delegar, a quién, y por qué una tarea delegada te sigue dejando en el medio
Por Fidel Cuozzo
Tengo anotada una regla con la última palabra en mayúsculas: "No asignar tareas, Asignar RESPONSABILIDAD".
También tengo anotadas, como ideas para videos, frases que parecen decir lo contrario: "Primero Revenue, después Team". "Como Founder, tenés que empujar el barco".
Las dos son ciertas. En momentos distintos de una empresa.
La etapa de empujar el barco
Cuando arrancás, no hay a quién delegar. Otra de esas ideas lo dice sin vueltas: no necesitás un equipo, necesitás habilidades; tenés que saber hacer todo, y vas a tener que romperte la cabeza porque estás solo.
Esa etapa deja algo que después sirve: sabés cómo se hace cada cosa. Y eso es lo que más adelante te permite definir qué le pedís a otro.
El problema es quedarse ahí. En mi lista de principios de negocio tengo una línea para eso: centrate en tus fortalezas, contratá y delegá lo que sea tu debilidad. Y en unas notas sobre empresa, otra: con el crecimiento, el dueño tiene que pasar a un rol más estratégico, tomar las grandes decisiones y no perderse en la microgestión.
Tarea o responsabilidad
Cuando delegás una tarea, le decís a alguien qué hacer. Cuando termina, vuelve a vos para la siguiente. Seguís siendo el que decide, el que controla y el que sabe. Delegaste trabajo, pero no saliste del medio.
Cuando delegás una responsabilidad, le das a alguien un área, con sus límites, sus criterios y lo que se mide. La persona no espera la próxima instrucción: se hace cargo de esa parte.
En una planta se ve claro. No es lo mismo decirle a alguien "revisá esta pieza" que hacerlo responsable del control de calidad de una línea, con su procedimiento, sus tolerancias y su registro. Lo primero te obliga a estar ahí mañana. Lo segundo, no.
Cuándo delegar
Delegar responsabilidad no es soltar y desaparecer. Tiene condiciones. Son tres.
La primera: nunca delegar antes de tener todo trackeado. Si no sabés cómo se hace y cómo se mide, no le estás dando una responsabilidad a nadie. Le estás pasando un problema.
La segunda: antes de sumar a alguien, tener definidos al cien por ciento los límites de lo que esa persona va a cumplir, con todas las tareas documentadas. Es la misma idea de otro artículo que escribí: si depende de vos, no es un sistema. Una responsabilidad que no está escrita sigue dependiendo de vos.
La tercera: si alguien puede hacer el 70 % de un puesto, ese puesto ya se puede delegar. Esperar a que lo haga perfecto es otra forma de no delegar nunca.
A quién
Las notas sobre contratar coinciden en los errores: contratar sin proceso, o contratar sin filtro, solo porque el precio te convence. La consecuencia, según esas notas, es que te baja la reputación, la calidad, todo.
También figuran dos recomendaciones: preguntarles a otros del sector qué errores vieron en ese rol, y hacer una evaluación cultural antes de sumar a alguien.
No todo lo que leí sobre contratar lo compro. Un curso pedía que el candidato tuviera una "presencia energética imponente". Al costado escribí: "esa idea no me gusta, eso no va, no quiero eso". En una página de notas sobre liderazgo y equipo figuran otros tres principios fundamentales: honestidad, compromiso y responsabilidad.
Un ejercicio
Si dirigís una empresa industrial, hacé la lista de lo que hoy pasa por tu escritorio. Al lado de cada cosa, escribí dos datos: si es una tarea o un área completa, y si está documentada y medida.
Lo que está escrito, se mide y otra persona ya puede hacer en buena parte, es lo primero que podés entregar como responsabilidad. Lo que no está escrito, todavía no se delega: primero se documenta.
En una frase: delegar una tarea te deja en el medio; delegar una responsabilidad, definida y medida, te saca.
¿Qué parte de tu empresa tiene hoy un responsable, y no solo alguien que hace tareas?
PD: En esas notas hay una pregunta marcada como clave para contratar: si uno y su socio no podrían disfrutar una noche en un bar con esa persona, no se contrata.