
Edición 56Método
Canales no son estrategia
Estar en LinkedIn o hacer SEO son lugares; la estrategia es el camino que recorre un desconocido hasta comprarte
Por Fidel Cuozzo
"Hay que estar en TikTok." "Tenemos que hacer SEO." "Abramos un canal de YouTube."
Cada una de esas frases puede ser una buena decisión. Ninguna es una estrategia. Son canales. En mis notas lo escribí en mayúsculas: SOLO SON CANALES.
Un canal es un lugar donde pasa una parte del camino. La estrategia es el camino entero.
El síntoma: cambiar todo el tiempo
La empresa que confunde canales con estrategia tiene un patrón fácil de reconocer: sigue la tendencia. Este año la apuesta es una red, el año que viene otra. Se abre un canal con entusiasmo, se lo abandona antes de que dé resultados y se abre el siguiente. Cambiás todo el tiempo, y nunca llegás a tener un sistema predecible.
En una empresa industrial la versión típica es una lista de cosas sueltas: la feria de todos los años, una página de empresa en LinkedIn, un catálogo nuevo, alguien que sugiere probar videos cortos. Cada una tiene su lógica. Ninguna sabe qué hace la otra.
La pregunta que ordena
La pregunta que define una estrategia no es dónde hay que estar. Es esta: ¿cómo llevás a un desconocido a ser un cliente?
Para un fabricante, ese desconocido suele ser un comprador técnico que todavía no sabe que existís. Dónde escucha tu nombre por primera vez. Dónde verifica que sos serio. Qué necesita ver antes de pedir una cotización. Quién le responde, y cuándo. Qué pasa si no compra hoy.
Cuando ese recorrido está claro, los canales se eligen casi solos: son las estaciones del recorrido. Cuando no está claro, cada canal es una máquina comprada sin saber en qué lugar de la línea va.
En planta nadie compra una máquina y después piensa el layout. Primero se entiende el recorrido del material. En marketing, en cambio, se compran máquinas todo el tiempo.
Uno o dos canales, dominados
Hay una regla que tengo anotada en dos lugares distintos, con casi las mismas palabras: volvete el mejor en un canal de adquisición, y después te expandís.
La omnipresencia, bien trabajada, me parece de las mejores estrategias. Pero la mayoría de las veces lo que hay no es omnipresencia: es dispersión total. La autoridad se construye con profundidad. Elegí tu canal principal, o dos, y dominalos.
Eso no significa quedarse en uno para siempre. Depender de un solo canal también es un riesgo: si se cae una plataforma, si Google cambia el algoritmo, si se va el vendedor estrella. El problema, en esos casos, es que no hay una arquitectura de adquisición pensada para resistir cambios. Primero se dominan uno o dos. Después se suman otros, pensados para que el recorrido siga funcionando cuando alguno falle.
No casarse con ningún canal
En un video de 2025 me preguntaba qué conviene más, pagar tráfico o hacer contenido. Mi respuesta fue: no estoy casado con ninguna. Yo hago lo que da resultados.
Esa es la relación sana con los canales: son intercambiables. El recorrido del cliente no lo es. Por eso hablamos de ecosistema digital: el conjunto de piezas digitales de una empresa (posicionamiento, oferta, identidad, web, contenido, video, pauta, medición) conectadas entre sí y con el proceso comercial. No son piezas sueltas.
La estrategia es lo que las conecta. Los canales son por donde pasa.
En una frase: un canal es un lugar; la estrategia es el recorrido.
Si tuvieras que explicar en tres pasos cómo un desconocido llega a ser cliente de tu empresa, ¿cuáles serían?
PD: Un canal se puede automatizar casi por completo. El trato, no: en el mercado hispano, el toque humano sigue siendo fundamental.