Portada de la edición 48 de Indeva Letter: Medir lo que importa

Edición 48Método

Medir lo que importa

Las métricas que se sienten bien casi nunca deciden si el negocio crece, y elegir cuál mirar ya es una decisión

Por

No te voy a mentir: hay métricas que se sienten bien. Las impresiones, las reacciones, las vistas. Un número grande en una pantalla tranquiliza.

Lo sé porque yo también las miro. Cuando comparé 2025 con el primer trimestre de 2026 en mi canal de YouTube, si me hubiera quedado con las visualizaciones habría concluido que iba más lento. El tiempo de visualización decía otra cosa. Lo anoté así: si solo mirara las visualizaciones, pensaría que voy lento. Al mirar el tiempo de visualización, sé que mi contenido está aportando más valor.

Mismo canal, mismos datos, dos conclusiones opuestas. La diferencia no estaba en los números. Estaba en cuál elegí mirar.

Contenido de ego y contenido de clientes

Hay contenido que se hace para el ego y contenido que se hace para los clientes. El primero busca alcance. El segundo busca que el comprador correcto dé un paso.

Prefiero pocas impresiones de la gente a la que le quiero vender que muchísimas de gente que nunca va a invertir.

En una empresa industrial esto es muy concreto. Un posteo que se comparte entre otros proveedores del rubro puede tener mucho alcance y ningún valor comercial. Uno que leen tres compradores técnicos de las empresas que buscás puede no tener ni una reacción y valer mucho más.

La posición no es el objetivo

De un curso de SEO de Romuald Fons me quedó una frase anotada: al cliente hay que explicarle que no debe buscar posición, debe buscar clientes.

En un curso de Google Ads anoté lo mismo con otras palabras: la posición no determina el desempeño de una campaña; lo definen las conversiones.

Estar primero en Google para un término que tu comprador no busca es un logro que no paga nada. Lo que importa es si las personas que llegan son las que compran y si dan el paso siguiente.

El default también decide

Uno de los errores más caros, y de los más invisibles, es no entender el modelo de atribución: la regla con la que una herramienta decide a qué canal le da el crédito de una venta.

Cada vez que confiás en el default de una herramienta, estás tomando una decisión. Con el modelo equivocado podés apagar un canal que parecía inútil pero que era clave al principio del recorrido, cuando el comprador todavía no sabía que te necesitaba.

El número no miente, pero tampoco se elige solo. Alguien decidió cómo contarlo.

Cómo elegir qué medir

En otro curso anoté una regla que vale para cualquier objetivo: tiene que decir qué variable y en qué tiempo. Y otra que la acompaña: la estrategia siempre tiene que ir alineada con los objetivos del negocio. Si el objetivo de una empresa es conseguir clientes en un sector nuevo, la métrica no puede ser cuántas personas la siguen.

Con las métricas que no son el objetivo, aplico lo que escribí cuando LinkedIn me mostró un índice que me comparaba con otros profesionales de mi sector y me dejaba bien parado: usá esta métrica como una brújula. Me queda muchísimo margen de mejora, y no tomo esos valores como algo fundamental. Una brújula te dice si vas para el lado correcto. No te dice que llegaste.

En una frase: elegir qué medir es elegir qué vas a mejorar.

¿Qué número mirás todas las semanas, y qué decisión tomaste la última vez que cambió?

PD: En esas mismas notas de Google Ads hay otro error muy común: creer que más cambios en una campaña significan mejor trabajo. Un reporte lleno de modificaciones mide actividad, no resultados.

Soy , socio fundador de Indeva. Somos consultores de empresas industriales: desarrollamos su estrategia e instalamos su sistema comercial. En Indeva Letter escribo sobre método, industria y la forma de pensar con la que trabajo.

Para llevarse material de trabajo, están los recursos.

La próxima edición, en tu correo

Indeva Letter: método e industria, una idea aplicable cada 15 días. Gratis y con baja cuando quieras.

La suscripción implica aceptar la política de privacidad.